Sinomimia port. y gall, alecrim, alecrinzeiro, romeo,
cat.
Romaní, romanyí, romanill, romer; vas.
Erromero, erramero,
erremule (voces
adaptadas del castellano)
Descripción. El romero es una mata de 0,5 a 1 m. de altura, aunque puede alcanzar 2, verde todo el año, con los tallos jóvenes cuadrados y menudísimamente borrosos; pero la borra la van perdiendo al envejecer, así como sus esquinas, de manera que los tallos añosos se presentan desigualmente rollizos y con la corteza resquebrajada. Las hojas nacen enfrentadas y tienen forma linear, de 2 a 3 cm. de largo y unos 3 mm. de anchura, con los bordes torcidos hacia abajo; la haz de las hojas es de un verde intenso y el reverso, blanco, a causa de un espeso tomento que las recubre. En los encuentros de las hojas con el tallo nacen de éste breves ramilletes floríferos. Cada flor se compone de un cáliz bilabiado, de unos 5mm. de largo, y de una corola, también bilabiada, de color azul pálido, con manchas violáceas alargadas. Tienen dos estambres encorvados casi pegados por las anteras. El sabor de las hojas y de las sumidades floríferas es intensamente aromático, canforáceo y un poco picante.
Florece durante casi todo el año. El
adagio catalán lo expresa así: De
flors de romaní i noies per casar, tot l´any n´hi ha.
Se cría en las laderas y
collados de tierra baja, mayormente en los terrenos calcáreos, por lo regular
acompañando a la encina y en los matorrales subsiguientes a su destrucción,
desde la costa hasta 1500m. Se le halla en la mayor parte de Cataluña, hasta
los Pirineos, en Aragón y Navarra, Castilla la Nueva, Valencia, Murcia y
Andalucía, hasta el Algarve, en ambas Extremaduras, la española y la portuguesa,
etc; pero se enrarece o falta por completo en las comarcas del norte y
noroestes de la Península. Se da también en las Islas Baleares y Pitiusas.
Composición. Las hojas y sumidades de
romero contienen tanino, un principio amargo, 0,15% de saponina ácida y
pequeñas cantidades de un glucósido. Pero el más importante de sus componentes,
aparte una pequeña cantidad de resina, es la esencia de romero, que se obtiene
de las hojas y sumidades floridas en cantidades variables, según las
localidades en que se cría y la época en que se recolecta. En general, las
hojas la contienen en la proporción de 1,2 a 2%. Es un líquido incoloro o con
un ligero tinte entre amarillo y verdoso, de olor alcanforado y sabor amargo, a
especias.
Esta
esencia está formada principalmente por a-pineno,
canfeno, cineol, alcanfor de romero y borneol. Según la época del año en que se
obtiene, varía también la composición de la esencia. Gildemeister y Hoffmann
afirman que la esencia destilada en primavera tiene sobre todo pineno levógiro,
y la que se obtiene en otoño da el pineno dextrógiro (véase para más detalles,
“Die aetherischen Oele”, Tomo III, págs. 438 y s.).
Virtudes. “De
las virtudes del romero se puede escribir un libro entero”, afirma el refrán.
Pero forzoso será resumir las principales diciendo que se tiene por
estimulante, antiespasmódico y ligeramente diurético; actúa asimismo como
colagogo, esto es, sobre la secreción biliar. Los herbolarios levantinos lo
recomiendan para “rebajar la sangre”.
Al
exterior, se emplea como vulneraria y para combatir los dolores articulares,
así como para tonificar el cuerpo fatigado por trabajos violentos o por haber
andado demasiado.
Uso. Si mala es la llaga que
el romero no la sana, ya se comprende que ha de hacer un buen papel como
vulnerario. Para lavar las llagas se utiliza la infusión de sumidades floridas,
a la proporción de 1 onza por litro de agua hirviendo. Las llagas y heridas
deben lavarse un par de veces al día con esta agua, preparada de nuevo cada
vez. Luego se cubre la herida con una poquita de gasa estéril, que se protege
con algodón y una buena venda.
Para uso
externo también se emplea el espíritu o alcohol de romero, que se puede
preparar con 10gr. de esencia de romero y 1l. de alcohol fuerte, de 95º. este
espíritu sirve para friccionarse las partes doloridas o para los despernados
por fatiga del mucho andar;
Los que
deseen preparar por sí mismos este espíritu de romero a partir de la planta,
tomarán, por lo menos, 9 ó 10 onzas de
las sumidades floridas, lo más recientes posible, pero bien secas; y colocadas
en una botella de 2l; les añadirán 1l. del mismo alcohol antedicho, de 95º, y
dejarán las hojas en maceración en él durante un novenario, cuidando de que la
botella quede bien tapada y de removerla suavemente todos los días,
transcurridos los cuales se pasa el alcohol por un papel de filtro o se cuela a
través de un lienzo. Este espíritu contiene menos esencia que el anterior y
gran cantidad de productos del romero extraídos por el alcohol; tiene color
verdosos oscuro y mancha los palos con que se hacen las friegas. Pero hay
gentes que prefieren prepararlo por sí mismas con las sumidades de romero
colectadas también por ellas mismas.
Para uso
interno se prepara la infusión
antedicha, en la proporción de 1 onza de las sumidades de romero por
cada litro de agua hirviendo. De esta infusión se toman 3 ó 4 tazas al día,
antes de las comidas. Aprovecha como tónica y aperitiva, y para facilitar la
curación de la ictericia.
Para
rebajar la sangre, en el reino de Valencia mezclan a parte iguales las hojas de
esta planta con las de la hierba de las siete sangrías. Y tomando media cucharada
sopera de ambas, preparan 0,25 l. de infusión con esta cantidad de agua
hirviendo, que recomiendan tomar por la mañana, en la cama y en ayunas, un
cuarto de hora antes de levantarse.
Historia. Dioscórides,
en los capítulos 81, 82 y 83 del Libro III trata del género de los libanotis, plantas
aromáticas que se comparaban con el incienso. Las dos primeras plantas
umbelíferas, y la tercera es la libanotis
coronaria, esto es, el romero. Interpretado por Laguna,
Dioscórides se expresa como sigue: “El
romero de que suelen hacer guirnaldas, llamado rosmarino de los latinos, produce unos ramos subtiles y
rodeados de ciertas hojas menudas, espesas, luengas, delgadas, blancas por el
envés, por la haz verdes y de muy grave olor. Tiene facultad calorífica. Sana
la ictericia su cocimiento hecho con agua y dado a beber antes que se ejercite
el enfermo; el cual, en habiéndose ejercitado, conviene que entre en el baño y
que beba vino. Mézclase en las medicinas que mitigan el cansancio y en el
ungüento gleucino”.
Andrés de
Laguna hace los siguientes comentarios a esta tercera especie: “Es el coronario
romero tan conocido y vulgar que en muchas partes de Francia y de España
calientan con él los hornos. Florece dos veces al año, conviene a saber, por la
primavera y por el otoño. Hace la flor azul y algún tanto descolorida, la cual,
por grande excelencia, suele llamarse en las boticas, simplemente, anthos, que significa
flor. Es el romero caliente y seco en el segundo grado. Su sahumerio sirve
admirablemente a la tos, al catarro y al romadizo; preserva la casa del aire
corrupto y de la pestilencia, y hace huir las serpientes della. Comida su flor
en conserva, conforta el celebro, el corazón y el estómago; aviva el entendimiento,
restituye la memoria perdida, despierta el sentido y, en suma, es saludable
remedio contra todas las enfermedades frías de cabeza y de estómago”.
El nombre
latino de rosmarinus
se le creyó formado de ros,
rocío, y marinus,
marino; porque, siendo el romero una planta mediterránea, que no suele alejarse
mucho de las costas, se creía que aquella voz, esto es, rosmarinus,
venía a expresar precisamente este fenómeno. Pero actualmente, los entendidos
se inclinan a favor de otra interpretación, según la cual, ros sería la misma
voz griega
´, rhops,
que
significa arbusto, y marinus
derivaría de
,
myrinos,
es decir, aromático.
Dícese que
fue Arnau de Vilanova el primero que obtuvo la esencia de romero en disolución
alcohólica, hacia el año 1300. En el “Libro de Medicina, llamado Tesoro de
Pobres” (pág. 145) el autor (bajo el nombre de Maestro Julián), nos habla de
una medicina “que es igual del bálsamo”, y de la manera de prepararla, en los
términos siguientes: “Dicen los Maestros Avicena, Hipócrates, Galeno y todos
los otros Maestros en Medicina, que si quieres hacer ungüento muy preciosos
para todos los males y llagas que sean en los cuerpos de los hombres, que tomes
una redoma de vidrio y echa dentro el más fino aceite que hallares de olivas; y
toma la flor del romero, si la pudieres hallar, donde no, las hojas verdes, y
échalas dentro de la redoma en esta manera: la una parte, de aceite, y las dos,
de las hojas o de la flor del romero. Hincha la redoma en esta manera hasta el
cuello y ponla soterrada en el estiércol más caliente que hallares dentro de un
establo y en lo más podrido que puedas haber en una canasta grande, y la
canasta sea llena de estiércol, el más caliente que se pueda hallar, y sotierra
esta canasta con la redoma en el estiércol muy cobijada, en manera que esté
allí cuarenta días y cuarenta noches continuamente, y ponle guarda, que en
ninguna manera no se quiebre; Y el estiércol no sea de hierba verde, ni de
bestia mular, salvo de paja y de cebada,
y de caballo. Y sácalo al cabo de los cuarenta días y hallarás un ungüento muy
preciosos y muy virtuoso, y harás maravillosas curas con esto en cualquier
dolor, por grave que sea, que es igual medicina del piermeceti. Y cuando lo
pusieres a cocer, sea la redoma muy bien tapada con masa o con cera, y su
pergamino, en manera que no salte fuera al tiempo que hirviere. Si esta
medicina hicieres con la flor del romero sóla una gota valdrá por ciento, que
el romero y su hoja es muy virtuoso, pero la flor es para esto muy especial; y
aun la hoja y el romero cocido en agua, y con aquel agua haciendo baños al
cuartanario, lo remediarás”.
Un poco más
tarde, durante el siglo XVI, empezó a prepararse el Agua de la Reina de Hungría,
destilando con alcohol las sumidades floridas de romero. Se le atribuyeron
grandes virtudes cosméticas, y aun para conservar a las damas entradas en años
perennemente fresca la piel y poco menos que una eterna juventud. También formó
o forma parte todavía de numerosas preparaciones medicinales, como el Vino de
ajenjos por fermentación, que provoca el menstruo; el Fomento contra
dislocaciones y contusiones; los Bálsamos de Aparicio, de Opodeldoc, Bálsamo de
romero o de Porras, Aceite Antirreumático del Fraile, Bálsamo tranquilo, etc.

No hay comentarios:
Publicar un comentario