lunes, 9 de marzo de 2015

ROMERO (Rosmarinus oficinales L.)

                 
Sinomimia port. y gall, alecrim, alecrinzeiro, romeo, cat. Romaní, romanyí, romanill, romer; vas. Erromero, erramero, erremule  (voces adaptadas del castellano)

  
 Descripción. El romero es una mata de 0,5 a 1 m. de altura, aunque puede alcanzar 2, verde todo el año, con los tallos jóvenes cuadrados y menudísimamente borrosos; pero la borra la van perdiendo al envejecer, así como sus esquinas, de manera que los tallos añosos se presentan desigualmente rollizos y con la corteza resquebrajada. Las hojas nacen enfrentadas y tienen forma linear, de 2 a 3 cm. de largo y unos 3 mm. de anchura, con los bordes torcidos hacia abajo; la haz de las hojas es de un verde intenso y el reverso, blanco, a causa de un espeso tomento que las recubre. En los encuentros de las hojas con el tallo nacen de éste breves ramilletes floríferos. Cada flor se compone de un cáliz bilabiado, de unos 5mm. de largo, y de una corola, también bilabiada, de color azul pálido, con manchas violáceas alargadas. Tienen dos estambres encorvados casi pegados por las anteras. El sabor de las hojas y de las sumidades floríferas es intensamente aromático, canforáceo y un poco picante.
    Florece durante casi todo el año. El adagio catalán lo expresa así: De flors de romaní i noies per casar, tot l´any n´hi ha.
   Se cría en las laderas y collados de tierra baja, mayormente en los terrenos calcáreos, por lo regular acompañando a la encina y en los matorrales subsiguientes a su destrucción, desde la costa hasta 1500m. Se le halla en la mayor parte de Cataluña, hasta los Pirineos, en Aragón y Navarra, Castilla la Nueva, Valencia, Murcia y Andalucía, hasta el Algarve, en ambas Extremaduras, la española y la portuguesa, etc; pero se enrarece o falta por completo en las comarcas del norte y noroestes de la Península. Se da también en las Islas Baleares y Pitiusas.
   Composición. Las hojas y sumidades de romero contienen tanino, un principio amargo, 0,15% de saponina ácida y pequeñas cantidades de un glucósido. Pero el más importante de sus componentes, aparte una pequeña cantidad de resina, es la esencia de romero, que se obtiene de las hojas y sumidades floridas en cantidades variables, según las localidades en que se cría y la época en que se recolecta. En general, las hojas la contienen en la proporción de 1,2 a 2%. Es un líquido incoloro o con un ligero tinte entre amarillo y verdoso, de olor alcanforado y sabor amargo, a especias.
   Esta esencia está formada principalmente por a-pineno, canfeno, cineol, alcanfor de romero y borneol. Según la época del año en que se obtiene, varía también la composición de la esencia. Gildemeister y Hoffmann afirman que la esencia destilada en primavera tiene sobre todo pineno levógiro, y la que se obtiene en otoño da el pineno dextrógiro (véase para más detalles, “Die aetherischen Oele”, Tomo III, págs. 438 y s.).
   Virtudes. “De las virtudes del romero se puede escribir un libro entero”, afirma el refrán. Pero forzoso será resumir las principales diciendo que se tiene por estimulante, antiespasmódico y ligeramente diurético; actúa asimismo como colagogo, esto es, sobre la secreción biliar. Los herbolarios levantinos lo recomiendan para “rebajar la sangre”.
   Al exterior, se emplea como vulneraria y para combatir los dolores articulares, así como para tonificar el cuerpo fatigado por trabajos violentos o por haber andado demasiado.
   Uso. Si mala es la llaga que el romero no la sana, ya se comprende que ha de hacer un buen papel como vulnerario. Para lavar las llagas se utiliza la infusión de sumidades floridas, a la proporción de 1 onza por litro de agua hirviendo. Las llagas y heridas deben lavarse un par de veces al día con esta agua, preparada de nuevo cada vez. Luego se cubre la herida con una poquita de gasa estéril, que se protege con algodón y una buena venda.
   Para uso externo también se emplea el espíritu o alcohol de romero, que se puede preparar con 10gr. de esencia de romero y 1l. de alcohol fuerte, de 95º. este espíritu sirve para friccionarse las partes doloridas o para los despernados por fatiga del mucho andar;
después de un baño o de una ducha, estas fricciones le dejan a uno como nuevo.
   Los que deseen preparar por sí mismos este espíritu de romero a partir de la planta, tomarán, por lo menos, 9 ó 10  onzas de las sumidades floridas, lo más recientes posible, pero bien secas; y colocadas en una botella de 2l; les añadirán 1l. del mismo alcohol antedicho, de 95º, y dejarán las hojas en maceración en él durante un novenario, cuidando de que la botella quede bien tapada y de removerla suavemente todos los días, transcurridos los cuales se pasa el alcohol por un papel de filtro o se cuela a través de un lienzo. Este espíritu contiene menos esencia que el anterior y gran cantidad de productos del romero extraídos por el alcohol; tiene color verdosos oscuro y mancha los palos con que se hacen las friegas. Pero hay gentes que prefieren prepararlo por sí mismas con las sumidades de romero colectadas también por ellas mismas.
   Para uso interno se prepara la infusión  antedicha, en la proporción de 1 onza de las sumidades de romero por cada litro de agua hirviendo. De esta infusión se toman 3 ó 4 tazas al día, antes de las comidas. Aprovecha como tónica y aperitiva, y para facilitar la curación de la ictericia.
    Para rebajar la sangre, en el reino de Valencia mezclan a parte iguales las hojas de esta planta con las de la hierba de las siete sangrías. Y tomando media cucharada sopera de ambas, preparan 0,25 l. de infusión con esta cantidad de agua hirviendo, que recomiendan tomar por la mañana, en la cama y en ayunas, un cuarto de hora antes de levantarse.
    Historia. Dioscórides, en los capítulos 81, 82 y 83 del Libro III trata del género de los libanotis, plantas aromáticas que se comparaban con el incienso. Las dos primeras plantas umbelíferas, y la tercera es la libanotis coronaria, esto es, el romero. Interpretado por Laguna, Dioscórides se expresa como  sigue: “El romero de que suelen hacer guirnaldas, llamado rosmarino  de los latinos, produce unos ramos subtiles y rodeados de ciertas hojas menudas, espesas, luengas, delgadas, blancas por el envés, por la haz verdes y de muy grave olor. Tiene facultad calorífica. Sana la ictericia su cocimiento hecho con agua y dado a beber antes que se ejercite el enfermo; el cual, en habiéndose ejercitado, conviene que entre en el baño y que beba vino. Mézclase en las medicinas que mitigan el cansancio y en el ungüento gleucino”.
   Andrés de Laguna hace los siguientes comentarios a esta tercera especie: “Es el coronario romero tan conocido y vulgar que en muchas partes de Francia y de España calientan con él los hornos. Florece dos veces al año, conviene a saber, por la primavera y por el otoño. Hace la flor azul y algún tanto descolorida, la cual, por grande excelencia, suele llamarse en las boticas, simplemente, anthos, que significa flor. Es el romero caliente y seco en el segundo grado. Su sahumerio sirve admirablemente a la tos, al catarro y al romadizo; preserva la casa del aire corrupto y de la pestilencia, y hace huir las serpientes della. Comida su flor en conserva, conforta el celebro, el corazón y el estómago; aviva el entendimiento, restituye la memoria perdida, despierta el sentido y, en suma, es saludable remedio contra todas las enfermedades frías de cabeza y de estómago”.
   El nombre latino de rosmarinus se le creyó formado de ros, rocío, y marinus, marino; porque, siendo el romero una planta mediterránea, que no suele alejarse mucho de las costas, se creía que aquella voz, esto es, rosmarinus, venía a expresar precisamente este fenómeno. Pero actualmente, los entendidos se inclinan a favor de otra interpretación, según la cual, ros sería la misma voz griega   ´, rhops, que significa arbusto, y marinus derivaría de , myrinos, es decir, aromático.
   Dícese que fue Arnau de Vilanova el primero que obtuvo la esencia de romero en disolución alcohólica, hacia el año 1300. En el “Libro de Medicina, llamado Tesoro de Pobres” (pág. 145) el autor (bajo el nombre de Maestro Julián), nos habla de una medicina “que es igual del bálsamo”, y de la manera de prepararla, en los términos siguientes: “Dicen los Maestros Avicena, Hipócrates, Galeno y todos los otros Maestros en Medicina, que si quieres hacer ungüento muy preciosos para todos los males y llagas que sean en los cuerpos de los hombres, que tomes una redoma de vidrio y echa dentro el más fino aceite que hallares de olivas; y toma la flor del romero, si la pudieres hallar, donde no, las hojas verdes, y échalas dentro de la redoma en esta manera: la una parte, de aceite, y las dos, de las hojas o de la flor del romero. Hincha la redoma en esta manera hasta el cuello y ponla soterrada en el estiércol más caliente que hallares dentro de un establo y en lo más podrido que puedas haber en una canasta grande, y la canasta sea llena de estiércol, el más caliente que se pueda hallar, y sotierra esta canasta con la redoma en el estiércol muy cobijada, en manera que esté allí cuarenta días y cuarenta noches continuamente, y ponle guarda, que en ninguna manera no se quiebre; Y el estiércol no sea de hierba verde, ni de bestia mular, salvo de paja y  de cebada, y de caballo. Y sácalo al cabo de los cuarenta días y hallarás un ungüento muy preciosos y muy virtuoso, y harás maravillosas curas con esto en cualquier dolor, por grave que sea, que es igual medicina del piermeceti. Y cuando lo pusieres a cocer, sea la redoma muy bien tapada con masa o con cera, y su pergamino, en manera que no salte fuera al tiempo que hirviere. Si esta medicina hicieres con la flor del romero sóla una gota valdrá por ciento, que el romero y su hoja es muy virtuoso, pero la flor es para esto muy especial; y aun la hoja y el romero cocido en agua, y con aquel agua haciendo baños al cuartanario, lo remediarás”.

   Un poco más tarde, durante el siglo XVI, empezó a prepararse el Agua de la Reina de Hungría, destilando con alcohol las sumidades floridas de romero. Se le atribuyeron grandes virtudes cosméticas, y aun para conservar a las damas entradas en años perennemente fresca la piel y poco menos que una eterna juventud. También formó o forma parte todavía de numerosas preparaciones medicinales, como el Vino de ajenjos por fermentación, que provoca el menstruo; el Fomento contra dislocaciones y contusiones; los Bálsamos de Aparicio, de Opodeldoc, Bálsamo de romero o de Porras, Aceite Antirreumático del Fraile, Bálsamo tranquilo, etc.

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